En general, creo que las TIC pueden ser una gran aliada si se usan con cabeza. Bien planteadas, ayudan a motivar al alumnado, hacen las clases más dinámicas y permiten trabajar de formas que antes eran impensables. Eso sí, también pienso que no todo vale: usar tecnología por el simple hecho de usarla no garantiza un mejor aprendizaje. Al final, lo importante sigue siendo la intención educativa que hay detrás.
En el caso concreto de la Educación Física, durante mucho tiempo ha parecido que la tecnología no tenía cabida, como si moverse y usar dispositivos fueran cosas incompatibles. Personalmente, no estoy de acuerdo con esa idea. Creo que las TIC pueden complementar muy bien nuestra área si se utilizan como apoyo y no como sustituto de la práctica física. Por ejemplo, grabar un gesto técnico, analizarlo en grupo, utilizar apps para controlar la actividad física o proponer retos saludables fuera del horario escolar puede ayudar al alumnado a ser más consciente de su propio aprendizaje y de su cuerpo.
Además, las TIC me parecen una herramienta interesante para fomentar la reflexión, la autoevaluación y la responsabilidad del alumnado, aspectos que a veces cuesta trabajar solo desde la práctica. Eso sí, siempre teniendo claro que el protagonismo debe seguir siendo el movimiento, el juego y la experiencia corporal.
En definitiva, mi opinión es que las NNTT en el aula, y especialmente en Educación Física, no son ni buenas ni malas por sí mismas. Todo depende del uso que hagamos de ellas. Como docentes, creo que tenemos la responsabilidad de integrarlas de forma crítica, coherente y adaptada a nuestro contexto, buscando siempre que sumen y aporten valor al aprendizaje del alumnado
Area Moreira, M. (2010). El proceso de integración y uso pedagógico de las TIC en los centros educativos. Revista de Educación, (352), 77–97.

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